Archivo mensual: febrero 2011

Gestión del caos

Hoy en día, quizá no sea tan importante preguntar a una empresa que tiene y que produce, sino como averiguar su capacidad para detectar el caos y gestionar el riesgo.

El mundo actual ha entrado en un nuevo escenario completamente distinto a lo conocido. Los ciclos económicos tal y como se conocía, quizás no vuelvan a ser lo que eran. (después de un ciclo de crecimiento económico, venía uno de bajada, y así continuamente)

Y es que vivimos en un mundo en donde, cada vez más a menudo, se producirán nuevas e impredecibles turbulencias  o disrupciones. Disrupciones sobre todo, basadas en innovaciones tomando como fundamento la tecnología, es decir, innovaciones tecnológicas disruptivas.

Son números los casos de empresas en bancarrota por no haber detectado a tiempo el caos que se les venía encima, así como también de numerosos, los casos en que las empresas, gracias a su anticipación, han duplicado sus ingresos.

En estos días atrás leí La Ciencia del Caos de Philip Kotler y John A. Caslione. En él, se nos cuenta cómo afrontar las turbulencias a través de la construcción de sistemas de alerta temprana del caos.

Con estos sistemas de alerta temprana, proporcionarán a las empresas indicios de que puede ocurrir algo que convierta la estrategia de la empresa actual en obsoleta y advertirán a los directivos del punto de inflexión estratégico, es decir, aquel punto que nos indica de cambiar o  modificar la estrategia de nuestras empresas.

Estos sistemas se basan en:

  • Identificar las fuentes de las turbulencias y el caos
  • Respuesta al caos mediante la construcción de escenarios
  • Selección de estrategia en función del riesgo

 Este tipo de lecturas nos ponen en aviso, no sólo del mundo cambiante en que vivimos, sino de la incapacidad de predecir dichos cambios.


Una buena noticia para el talento español, pero no tanto, para la competitividad española

Es de sentido común, nuestros estudiantes comienzan a contagiarse de un estado de desánimo general, que se respira en las universidades españolas. Y es que no es para menos, cada vez más, cada uno de ellos empiezan a dudar sobre las posibilidades de desarrollar una carrera profesional de interés dentro de nuestras fronteras.

El entorno es desalentador:

  • Una tasa de paro preocupante
  • Salarios profesionales muy por debajo de nuestros socios europeos
  • Empresas españolas con gravísimos problemas para mantenerse en un mercado globalizado y de gran competitividad

Quizás aún no nos demos cuenta de las graves consecuencias que una salida masiva de talento español puede provocar en nuestra economía, por empezar se me ocurren:

  • Aumento de la competitividad de nuestro país con el resto de Europa
  • Pérdida paulatina del peso innovador (las subvenciones no nos salvarán de ésta)
  • No tendremos el control de las grandes empresas manufactureras de nuestro país (luego vienen las deslocalizaciones, EREs y demás)

Con esto, lo que parecía una gran noticia para nuestro país, no lo es tanto. En cambio, sí lo es para nuestros profesionales ingenieros, que van a poder emprender la mejor salida profesional que somos capaces de darles.

Sólo nos queda esperar que vuelvan…